domingo, febrero 28, 2016

Elecciones EE,UU, 2016. Solo Marco Rubio puede frenar a Donald Trump. Los expertos coinciden en que el hispano es el único que puede impedir que el magnate sume los 1.237 delegados antes de la convención


 Marco Rubio golpea  duramente a Donald Trump cuando este expresó su no relación con el   exjefe del Ku Klux Klan

Published on Feb 28, 2016
Presidential candidate Marco Rubio slams Donald Trump for his recent claims that he doesn't know of David Duke, former head of the Ku Klux Klan.
 Marco Rubio slams Donald Trump over 'KKK'


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Solo Marco Rubio puede frenar a Donald Trump

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Los expertos coinciden en que el hispano es el único que puede impedir que el magnate sume los 1.237 delegados antes de la convención
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Por MANUEL ERICE
Washington
27/02/2016
El proceso de primarias para elegir candidato a presidente de Estados Unidos nunca ha sido previsible ni manejable. Tampoco en el Partido Republicano. En 1980, su gran referente moderno, Ronald Reagan, perdió en tres de los primeros cuatro estados que votaron. En 1988, su sucesor, George W. Bush, tampoco obtuvo más que una victoria de cuatro en el arranque. Los dos lograron dar la vuelta al proceso.

El sistema de elección más democrático, largo, complejo, diverso y lleno de obstáculos del mundo, tanto como el país que lo alberga, afronta en 2016 un reto aún superior: descabalgar de la carrera al aspirante más enrachado y favorito en décadas. Nunca un candidato que ganó tres de los cuatro primeros asaltos se dejó la nominación por el camino. Subestimado por la dirección del Partido Republicano como el simple animador del proceso, el showman divertido capaz de poner color a la disputa, Donald Trump se ha venido arriba interpretando mejor que sus rivales, y mejor que el establishment, el amargo pensamiento de muchos votantes. Populismo ilimitado, instinto insuperable y más osadía que principios. El antipolítico ha desembarcado en la política para ganar. Tras dos semanas de paseo triunfal por New Hampshire, Carolina del Sur y Nevada, los analistas han pasado de plantear si Trump tenía opciones a preguntarse si su victoria es evitable.

(Senador Marco Rubio y Donald Trump)

La respuesta es sí. Pero no va a ser fácil. El llamado Supermartes de la semana próxima, que en un solo día reunirá en las urnas a votantes republicanos de once estados, con 595 delegados en juego, empezará a despejar dudas. Pero los expertos sitúan el momento decisivo en el 15 de marzo, cuando el reparto de delegados se llevará a cabo por el sistema mayoritario: todo para el ganador (en el Supermartes se aplica el proporcional). Si se escucha al eufórico millonario, la carrera está sentenciada.

Cuando se pregunta al resto de rivales, los dos senadores de origen hispano, Marco Rubio y Ted Cruz, se autoproclaman la única alternativa a Trump. Incluso el gobernador de Ohio, John Kasich, que no ha llegado ni al 10% de los apoyos, se atribuye esa capacidad. La mayoría de analistas valoran la agresividad mostrada por Rubio en el debate de este jueves, que ha dado un giro a una campaña manejada por Trump, pero dudan de su efectividad. Los expertos independientes tienen su propio análisis de los diferentes escenarios a partir del Supermartes.

El punto de partida no puede ser mejor para el magnate. Disputados cuatro estados, los 82 delegados que ha sumado, aunque son más del 60% del total, pueden resultar casi anecdóticos. Están muy lejos aún de los 1.237 (mitad más uno) que se necesitan para lograr la nominación. Pero la proyección a partir de los objetivos logrados es más significativa. Según David Wasserman, experto del blog especializado «Cook Political Report», el magnate está por encima de sus previsiones para conseguir el objetivo, con un 114%. De forma que este martes se podría permitir un resultado notablemente peor del que le dan las encuestas, bajar hasta 246 delegados (menos de la mitad), y no perdería su promedio de victoria antes de tiempo. Sus cálculos sitúan a Rubio con un 49%, más o menos a la mitad de sus objetivos hasta ahora. La conclusión de Wasserman es que el cubanoamericano necesitaría al menos 191 delegados para entrar en el promedio de nominación. Muy por encima de lo que le atribuyen los sondeos. Mientras que Cruz, muy disminuido en Nevada y Carolina del Sur, ha alcanzado apenas un 23% de los objetivos, y Kasich, un 18%.

En contraste con el cálculo anterior, Chris Krueger, de Guggenheim Partners, pone menos acento en los promedios y más peso en el 15 de marzo y los estados de reparto mayoritario, para sostener que Marco Rubio está todavía en condiciones de vencer a Trump. O al menos de evitar que el magnate logre el objetivo antes de la convención de julio. En lo que coincide plenamente con su colega experto es en que el hispano es el único que puede hacerlo.
Forzar la retirada

Según la sucesión de condicionales que plantea, el escenario ideal para Rubio sería forzar la retirada de Cruz y Kasich antes del 15 de marzo. Para ello, tendría que derrotar al senador por Texas en su propio estado este martes, y al gobernador de Ohio en el estado de Michigan (el 8 de marzo), donde también ha apostado durante su campaña. La primera opción es la más voluntarista. La última encuesta, publicada el viernes, prevé la victoria de Cruz en Texas, incluso por encima de Trump, y el tercer puesto de Rubio. La segunda parece poco viable, si se escuchan las reiteradas afirmaciones de Kasich.

La siguiente baza de Rubio consistiría en una gran actuación el 15 de marzo, que le aportaría muchos delegados. Florida, de donde procede, es el más factible, aunque las encuestas hoy le sitúan por debajo de Trump. El previsible apoyo del exgobernador Jeb Bush puede catapultarle. En Illinois, Carolina del Norte y Misuri, Rubio está bien situado. Pero en Ohio el favorito es Kasich. Motivo por el cual el gobernador ha rechazado la propuesta de retirada y alianza con Rubio lanzada por altos cargos del partido. Entre ellos, su homóloga de Carolina del Sur, Nikki Haley, y el aspirante a la nominación, Lindsey Graham.

La siguiente semana llegan otros estados, como Arizona y Utah, donde Rubio también ha ganado mucho terreno. En el peor de los casos, el cálculo de Krueger es llegar a la convención de julio sin que Trump haya sumado los 1.237 delegados para ser nominado. Para ello, California, en junio, con muchos delegados en juego, podría convertirse en la batalla decisiva.